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El huevo de codorniz, ¡un arma potente contra las alergias!

Un pequeño huevo estaría dotado de muy grandes poderes terapéuticos: la ciencia se encarga de demostrárnoslo. Lo que hace que el huevo de codorniz sea un recurso privilegiado contra las alergias, y puede que contra otras muchas patologías, ya que la exploración de sus numerosas posibilidades no ha terminado de revelarnos sus riquezas…

Una acción particularmente eficaz

La formidable aventura científica del huevo de codorniz comienza en 1960, cuando un criador de codornices francés (R. Cordonnier) observa la progresiva desaparición del asma y de la disnea de su esposa (alergia: pluma, polvo, pelos de perro) después  de tomar regularmente huevos de codorniz.

Esta observación es confirmada por otro criador, el cual experimenta con éxito la misma terapéutica en su entorno.

Una doble constatación que despierta todo el interés del Doctor Truffier

Por medio de estudios realizados sobre una gran muestra de pacientes (es decir, 5.000 "curas" propuestas en 10 años), éste constata a su vez las propiedades terapéuticas del huevo de codorniz.

En 1968, sus estudios se centran primeramente sobre el asma y sobre las enfermedades alérgicas en su conjunto: asma, rinitis periódica, polinosis, traqueítis espasmódica y conjuntivitis, así como sobre ciertas enfermedades de piel (prurigo, eccema y soriasis).

En 1978, sus estudios suman 10 años de experiencia y de observaciones de pacientes que han seguido un protocolo detallado y unas reglas estrictas en términos de posología, de vigilancia clínica y biológica. Truffier propone ya un surtido preciso de cepas de huevos. Sin embargo afirmará: «que es importante que el paciente no se trate él mismo, de cualquier manera y con cualquier huevo … »

Los resultados obtenidos muestran más del 70 % de éxito en los adultos y un 85 % en los niños, lo que le permite publicar un trabajo científico: «Approche thérapeutique de la maladie allergique par ingestion d'oeufs de caille» («Enfoque terapéutico de la enfermedad alérgica por ingestión de huevos de codorniz»), por el que se le concede el premio Marcel Zara.

Paralelamente, el científico Gérard Lucotte, Doctor en genética y especialista de las codornices, publica un trabajo sobre las virtudes de la clara del huevo de codorniz contra el asma "Oeuf de caille-principe actif découvert "(«Huevo de codorniz-principio activo descubierto». Estima que sus trabajos fundamentales están lo suficientemente avanzados como para proponer una forma galénica más aceptable que los tratamientos con huevos crudos.  

El conjunto de investigaciones de Truffier y de Lucotte servirá de base al enfoque científico de Ovogenics, así como a la puesta a punto de una nueva forma de tratamiento.

Dos estudios primordiales alimentarán igualmente este desarrollo:

In prime, el de Lineweaver, que pondrá en evidencia una nueva fracción del albumen, identificada bajo el nombre de « ovomucoide ».

Feeney comparará los ovomucoides de 12 especies de aves y concluirá que el de codorniz es ampliamente el más potente inhibidor de la tripsina humana, tan importante en la reacción alérgica.

Un equipo científico franco-belga, conducido por el Doctor Bruttmann, experto alergólogo ante el ministerio francés de la salud, realiza un estudio clínico en doble ciego versus placebo con 33 alergólogos, estudio que confirma los sorprendentes resultados observados por Truffier (La Medicina Biológica, abril de 1995).  Bruttman Clinical Evaluation

Otros investigadores dedican todo su interés a estos descubrimientos:

En 1971, el Dr. Liu descubre que, además del ovomucoide, la clara de huevo de codorniz contiene otros inhibidores de enzimas: los ovoinhibidores, glicoproteinas que son igualmente desinhibidores naturales de las serinas-proteasas y que poseen una potente actividad sobre la tripsina.

En 1990, un estudio canadiense demostrará que el ovomucoide del huevo de codorniz posee una potente actividad hacia la elastasa que interviene en numerosas patologías humanas, en particular en el enfisema pulmonar y la soriasis.

En 1994, El Dr. Takahashi demuestra que, entre todas las especies aviarias, el ovomucoide de la clara de huevo de codorniz es el único capaz de inhibir la tripsina humana.

Siguen los trabajos del Dr. Bruttmann (CHU de Grenoble, 2007) "Rapport Vergnaud-2007-activite-trypsine-elastase-humaine" (Informe Vergnaud-2007-actividad-tripsina-elastasa-humana) - sobre la estabilidad del ovomucoide y su efecto inhibidor sobre las tripsinas, así como los trabajos del Dr. Sainte-Laudy,  "Effect of ovomucoide on human basophile activation" que completarán las numerosos publicaciones científicas. 

Los resultados del conjunto de estas investigaciones han sido objeto del registro de varias patentes y de la creación de Ovogenics.

 

Los constantes progresos en biotecnología nos permiten comprender mejor el mecanismo de acción de las enzimas contenidas en el huevo de codorniz como antagonista del receptor -2 a las serinas-proteasas, grandes responsables de las enfermedades alérgicas. Las propiedades de este pequeño huevo suscitan un interés cada vez mayor y siguen siendo estudiadas.


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